Hernán Cortés llega a México



3. Cortés desembarca en México


Hernan CortésEl 18 de noviembre, una flota compuesta de 11 navíos, 110 marinos, 570 soldados, 250 indígenas antillanos, 11 caballos, 6 yeguas y 10 cañones de bronce, dejó el puerto de Cuba. Cortés siguió la misma ruta que sus predecesores y se dirigió hacia la costa del Yucatán. Pedro de Alvarado, enviado como aclarador, desembarcó y saqueó la isla de Cozumel. Esta acción personal provocó la cólera de Cortés quien hizo encadenar al capitán español. Él era ante todo un emisario del rey Carlos Quinto y de Dios. También hizo restituir a los Indios los bienes que Alvarado les había robado. Por otra parte, Cortés intentaba cada vez que podía establecer contactos pacíficos con los indios.

En Tabasco, encontró a Jerónimo de Aguilar, un español que había naufragado algunos años antes y quien había sobrevivido entre los indígenas y aprendido la lengua Maya. Al mismo tiempo, Cortés conoció a una joven esclava de origen Azteca que los Indios de Tabasco habían cedido a los comerciantes Mayas. Esta india, llamada Malinche, fue bautizada por los españoles con el nombre de Doña Marina. Ella aprendió rápidamente el español y devino una ayuda preciosa para Cortés cuando él necesitó comunicar con los misteriosos aztecas.

Después de haber pacificado varias tribus y echado abajo sus ídolos para imponer la Cruz, prosiguió su camino por el mar hasta San Juan de Ulua. Cortés entró pacíficamente en contacto con los indios de Cempoala quienes sufrían la dominación de los Aztecas. Los indígenas ofrecieron hospitalidad a los españoles. Poco tiempo después, Cortés recibió la visita de embajadores del emperador Azteca, Moctezuma. Llegaron los brazos cargados de presentes: oro, perlas, plumas coloreadas... Para Cortés, no había ninguna duda; había encontrado el país tan soñado por los exploradores españoles desde el descubrimiento del Nuevo Mundo.

Cortés decidió entonces partir en la conquista de este "Eldorado". Pero los hombres de Velázquez le hicieron remarcar su misión primera y establecer un contacto con los indios y que no se podía colonizar un territorio tan vasto y tan poblado con tan pocos hombres. Pero Cortés no quería regresar a Cuba e hizo destruir los navíos excepto tres. Después pidió a los hombres que deseaban regresar a Cuba de declararse. Por esta estratagema, Cortés pudo conocer los nombres de sus adversarios. Uno de los navíos que quedaban estaba cargado de todos los presentes de Moctezuma: entre estos regalos, un sol de oro, grueso como una rueda de carreta, y una luna de plata. Era el testimonio de Cortés al rey de España en cuanto a las riquezas de esta región. Pero los dos otros navíos fueron destruidos y Cortés obligó a sus oponentes a seguirlo a México.

Hernán Cortés fundó la ciudad de Villa Rica de Vera Cruz, primera gran ciudad española en México, y se hizo reconocer por todos como Capitán General. De este modo, él percibiría un quinto de todas las riquezas a descubrir. Por este acto, se liberó totalmente de la autoridad de Velázquez. Las relaciones con los indios eran amistosas, y las visitas de los embajadores Aztecas, siempre acompañadas de presentes, se hacían cada vez más numerosas.

Cortés hizo uso de mucha diplomacia y ardides a fin de preservar a los ojos de los indios el prestigio del cual gozaban los españoles. Malinche le enseñó una vieja leyenda azteca según la cual un dios antiguamente caído, Quetzalcoatl, volvería por el este para tomar posesión de su reino. Este dios tenía la piel clara y era barbudo. Y el emperador Moctezuma había siempre vivido en la idea de que Quetzalcoatl regresaría entonces a su reino. Por otra parte, los aztecas creían que los soldados españoles montados sobre sus caballos eran uno solo. Estos seres fabulosos, los teules, podían asimismo disociarse en dos. Cuando los primeros combates, Cortés puso mucha atención en disimular los cadáveres de los caballos y los españoles para que los indígenas continuaran creyendo en su inmortalidad.


Cortés marcha sobre Tenochtitlan


Cortés y MalinchePero es sobre todo gracias a su arte de la diplomacia que Cortés mostró su genio y su poder. Pidió a su aliado, el señor de Cempoala, de rehusarse a pagar el tributo reclamado por los Aztecas. Cuando los emisarios de Moctezuma vinieron a percibir el impuesto, Cortés les hizo aprisionar. Pero secretamente, él les devolvió la libertad y favoreció la evasión. Gracias a esta estratagema, ganó la confianza de los indios de Cempoala, persuadidos de ser protegidos por los españoles; y obligó a Moctezuma a considerarlo como un amigo.

Marchando sobre México, los españoles cayeron sobre los Tlaxcaltecas, enemigos seguros de los Aztecas. Cortés debió impulsar una lucha encarnizada contra ellos pero, a fuerza de coraje y de genio, los Tlaxcaltecas aceptaron alinearse detras de los españoles. A partir de este momento los Tlaxcaltecas y los Aztecas iban a disputarse los favores de este ser fabuloso que era a sus ojos el Capitán español.

Poco a poco, las tribus indias sometidas a la autoridad Azteca veían en Cortés una esperanza de liberación. Las ciudades de Texcoco, Axapocho y Tepeyacucho se unieron a Tlaxcala y Cempoala detras de las tropas de Cortés. En Cholula, los españoles estuvieron a punto de caer en una emboscada, pero Doña Marina descubrió a tiempo la trampa. Cortés reprimió entonces Cholula de forma sangrienta y Moctezuma no intentaría más oponerse al avance de los españoles. Llegando a Tenochtitlan, Moctezuma lo recibió con todos los honores y le confió "el trono que había cuidado esperando el retorno del dios Quetzalcoatl". En cambio, Cortés ofreció su protección al emperador, amenazado por una parte de la aristocracia Azteca.

En Cuba, Velázquez venía de recibir las "Capitulaciones" reales autorizándolo a colonizar las tierras descubiertas por Cortés. Decidió enviar 18 navíos y unos 1300 hombres bajo el mando de Pánfilo de Narváez, para matar al rebelde Cortés. Al anuncio del desembarco de esta fuerza, Hernán Cortés dejó una parte de sus tropas en Tenochtitlan, y partió con 300 soldados y 400 indios frente a la armada de Narváez. Pero casi todos los hombres de Narváez estaban dispuestos a alinearse a las órdenes de Cortés. Su capitán fue hecho prisionero.

El 24 de junio de 1519, Cortés estaba de regreso en México. Pero debió hacer frente a una rebelión. Durante la ausencia de su jefe, Pedro de Alvarado se volvió loco y había hecho asesinar varios nobles Aztecas. Los españoles fueron sitiados por millares de indios. Moctezuma, intentando apaciguarlos, fue muerto por una piedra lanzada por uno de los insurgentes . Cortés no tenía otra solución que abandonar la ciudad. Es "la noche triste". Al atardecer del 30 de junio, centenas de españoles encontraron la muerte huyendo por las ciénagas que rodeaban Tenochtitlan. Ciertos, recargados por los objetos de oro que habían robado antes de su huída, se hundían y se ahogaban en las aguas barrosas. Otros fueron capturados y sacrificados por los Aztecas a su dios Huitzilopochtli.